martes, 27 de abril de 2010

La guerra de Crimea por R. Fenton (y II).




Las fotografías de Fenton sirvieron de originales para posteriores grabados xilográficos que se publicaron en el Illustrates London News y posteriormente en otras revistas europeas.
El 20 de septiembre de 1855, más de trescientas fotografías de Roger Fenton se exhibieron en el Water Colour Society de Londres.



General turco.


Capitán de Granaderos Burnaby con su sirviente nubio.


Coronel Brownrigg con dos muchachos rusos prisioneros.

La firma Thomas Agnew & Sons publicó 337 fotografías montadas sobre cartón, individualmente o en series. Apareció un conjunto de 160 fotografías bajo el título Photographs taken under the Patronage of Her Majesty the Queen in the Crimea by Roger Fenton.
Otras 159 fotografías aparecieron agrupadas en distintos álbumes bajo los títulos de: Historia Portraits Gallery; Views of the Camp e Incidents from Camp Life.
También se editaron dos panoramas: The Photografic Panorama of the Plateau of Sebastopol y Photografic Panoramas of the Plains os Balaklava and Valley of Inkermann.




Oficiales del 71º de Highlanders.



Soldados de Tropa.
Tras el trabajo realizado en la Guerra de Crimea y como las ventas de las fotografías no fueron tan altas como se esperaba (posiblemente porque la guerra había acabado), Roger Fenton volvió a ejercer la abogacía y dedicó los últimos años de su vida a fotografiar Gran Bretaña.


Teniente Coronel Príncipe Eduardo de Sajonia-Weimar.


Teniente Coronel Hallewell con su ayudante.


General Sir James Scarlett.
Es lógico pensar que Fenton no fue el único fotógrafo en Crimea. Y así es.
En marzo de 1854, un fotógrafo amateur, Gilbert Elliott, realizó varias fotografías de las fortalezas de Wingo en el mar Báltico, a bordo del Hecla, el mismo barco que llevó a Fenton y a su ayudante Sparling a Crimea once meses más tarde. Las fotografías de Elliott, muy alabadas en su época por su técnica, finalmente se perdieron.
Otro de los pioneros en Crimea fue Richard Niklin, fallecido junto a sus ayudantes y todo su equipo en el naufragio del Rip van Winckl, hundido por un huracán en el puerto de Balaklava, en noviembre de 1854.
También es de destacar el trabajo realizado por dos oficiales ingleses, Brandon y Dawson, formados en Londres por el fotógrafo Aldeman Mayall para que registraran fotográficamente la toma de alzados topográficos en Sebastopol. Aunque consta que realizaron fotografías a lo largo de todo el conflicto, no ha quedado muestra alguna de este trabajo.


General Brown con su Estado Mayor.


Teniente General Sir John Campbell con el Capitán Hume.
Para todas las fotografías anteriores:
Autor: Roger Fenton.
Crimea (Ucrania), 1855.


AutorretratoAutor: Roger Fenton.



jueves, 22 de abril de 2010

La guerra de Crimea por R. Fenton.

(viene de La carga de la brigada ligera.)

Está aceptado que la fotografía de guerra se inició en Crimea. Y Roger Fenton es considerado por la historiografía como el primer reportero fotográfico, aunque con su trabajo se hablara de reportaje de la “falsa guerra”, pues no aparecían muertos en las imágenes que se publicaron.

En 1855 Fenton marchó a la Guerra de Crimea por encargo del editor Thomas Agnew para fotografiar a las tropas, con un ayudante de fotografía, un sirviente y un amplio equipaje. Fue financiada por el Estado a cambio de que no mostrara los horrores que provocan los conflictos bélicos, así conseguía que los familiares de los soldados y la ciudadanía no se desmoralizaran.



Puerto de Balaklava.



Muelle de Artillería. Balaklava.

Fenton desembarcó con su carromato junto a su ayudante Marcus Sparling a principios de marzo en Balaklava. Llevó cinco cámaras, más de setecientas placas de cristal, repartidas en treinta cajas que, a su vez, para más seguridad y amortiguar los golpes, se guardaban en otra caja de madera más grande, varios cajones de productos químicos, un alambique, cubetas y, sobre el techo del furgón, dos cisternas, una con agua destilada y otra con agua ordinaria.


Laboratorio fotográfico ambulante con Marcus Sparling.

Fue un trabajo muy duro para Fenton ya que debido al calor, parte del material fotográfico se inflamaba y además obligaba a los soldados a permanecer en poses durante varios segundos a pesar de las altas temperaturas. A pesar de la climatología, de fracturarse varias costillas y sufrir el cólera, consiguió hacer 350 negativos útiles de gran formato.


Corneta Henry John Wilkin del 11º de húsares.


Mayor Halford del 5º de dragones.


Dos sargentosdel 4º de dragones.

Con estas condiciones de trabajo, en escenarios llenos de pólvora y humo tratándose de materiales fotográficos aún demasiado frágiles para ellas, a Fenton solo le quedaba el retratar las huellas dejadas en el campo de batalla.
El Times llegaría a escribir: “El fotógrafo que sigue la senda de los ejércitos modernos debe conformarse con las condiciones de reposo y con la naturaleza muerta que queda cuando el combate termina”.


El Valle de la Sombra de la Muerte.

Si hasta entonces lo pintores románticos habían mostrado en campo de batalla en todo el fragor de la batalla, el movimiento, la fuerza de los combatientes, las imágenes de Fenton por el contrario resultaban demasiado frías y descriptivas.


Campamento del General Bosquet.


General Bosquet.


Teniente General Barnard.

Según Susan Sontag, en su obra “Ante el dolor de los demás “(2003), Fenton fue enviado a la Guerra de Crimea como el primer fotógrafo oficial de guerra por insistencia del Príncipe Alberto.
Las fotografías producidas serían utilizadas para contrarrestar la aversión general del pueblo Británico a una guerra impopular, y para compensar los relatos antibelicos de The Times.



Mujer en la Guerra de Crimea.


Capitán Thomas Dames Longworth.

Para todas las fotografías:
Autor: Roger Fenton.
Crimea (Ucrania), 1855.


lunes, 19 de abril de 2010

La carga de la brigada ligera.


Después de la batalla de Balaklava, ocurrida durante la guerra de Crimea en 1854, la famosa Carga de la Brigada Ligera fue un hecho inmortalizado como una gesta heroica histórica, pero en realidad fue una bochornosa derrota.
La caballería del ejército británico, lanzada impetuosamente contra la artillería rusa, fue aniquilada por los cañones y el fuego de infantería. De más de 600 jinetes,
quedaron a caballo menos de 200 que debieron retirarse inmediatamente.



Supervivientes británicos tras la carga de la Brigada Ligera.
Autor: Roger Fenton.
Crimea (Ucrania), 1854.
Este hecho inspiró entre otros:

- Un Poema: ‘La Carga de la Brigada Ligera’ de Lord Tennyson.


“¡Adelante, Brigada Ligera!”
“¡Cargad sobre los cañones!”, dijo.
En el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.

“¡Adelante, Brigada Ligera!”
¿Algún hombre desfallecido?
No, aunque los soldados supieran
que era un desatino.
No estaban allí para replicar.
No estaban allí para razonar.
No estaban sino para vencer o morir.
En el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.

Cañones a su derecha,
cañones a su izquierda,
cañones ante sí
descargaron y tronaron.
Azotados por balas y metralla,
cabalgaron con audacia
hacia las fauces de la Muerte,
hacia la boca del Infierno
cabalgaron los seiscientos.


Brillaron sus sables desnudos,
destellaron al girar en el aire
para golpear a los artilleros,
cargando contra un ejército,
que asombró al mundo entero:
zambulléndose en el humo de las baterías
cruzaron las líneas.
Cosacos y rusos
retrocedieron ante el tajo de los sables.
Hechos añicos, se dispersaron.
Entonces regresaron, pero no,
no los seiscientos.


Cañones a su derecha,
cañones a su izquierda,
cañones detrás de sí
descargaron y tronaron.
Azotados por balas y metralla,
mientras caballo y héroe caían,
los que tan bien habían luchado
entre las fauces de la Muerte
volvieron de la boca del Infierno.
Todo lo que de ellos quedó,
lo que quedó de los seiscientos.


¿Cuándo se marchita su gloria?
¡Oh qué carga tan valiente la suya!
Al mundo entero maravillaron.
¡Honrad la carga que hicieron!
¡Honrad a la Brigada Ligera,
a los nobles seiscientos!”


Lord Alfred Tennyson


Alfred Tennyson
Autora: Julia Margaret Cameron.
Reino Unido, hacia 1875.

- Un cuadro: ‘La Carga de la Brigada Ligera’ de Richard Caton Woodville Jr.




- Dos películas: ‘La Carga de la Brigada Ligera’ (1936) de Michael Curtiz con Errol Flynn y Olivia de Havilland.


Y ‘La última carga’ (1968) de Tony Richardson con Trevord Howard y Vanessa Redgrave.



- Temas musicales: ‘The Trooper’ (El Soldado de Caballería) de Iron Maiden.



Para saber más:
Sobre la Guerra de Crimea:
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Crimea
Sobre la Carga de la Brigada Ligera:
http://es.wikipedia.org/wiki/Carga_de_la_Brigada_ligera




La guerra de Crimea fue , seguramente, el primer conflicto bélico del periodismo fotográfico.
Y Roger Fenton, el primer corresponsal de guerra oficial.


sábado, 17 de abril de 2010

La foto de cabecera.

Ya es hora que muestre la fotografía completa que aparece en la cabecera de este blog:


Mujer con cámara.Autor: A. J. Davison.
EEUU, hacia 1880.
George Eastman House Collection.

Poca información he podido recoger del autor. Únicamente que A. J. Davison era un fotógrafo afincado en Hartford, Connecticut en E.E.U.U. que se dedicaba principalmente a la fotografía de estudio (en el 258 de Main Street) para tarjetas de visita y recuerdos tamaño postal.
He aquí otra de sus imágenes.


Joven atleta.Autor: A. J. Davison.
EEUU, hacia 1885.

lunes, 12 de abril de 2010

Una foto especial.

Escribía Eugene Smith:
“... Los niños de la foto son mis hijos. El día en el que la realicé aún no estaba seguro de estar en condiciones de tomar fotografías.
Había habido una guerra (hoy parece que ha pasado mucho tiempo desde la Segunda Guerra Mundial) en la que durante mi decimotercer desembarco en el Pacífico, un trozo de metralla había puesto fin al testimonio fotográfico de aquellos acontecimientos.
Dos años de dolor e impotencia siguieron a aquellas múltiples heridas. Fue un periodo en el cual tuve que someter mi desasosegado espíritu a un forzado estado de pasividad, de ausencia de creatividad, mientras los médicos, con sus innumerables operaciones, intentaban reconstruir poco a poco mi cuerpo.
Por fin, aquel día realizaría el esfuerzo de relanzar aquellos dos años de vacío. Aquel día pediría a la cámara que funcionase para mí, obligaría por fin a mi organismo a controlar el mecanismo de la máquina fotográfica y, al mismo tiempo, intentaría obligar a mi espíritu creativo a que retornase de su exilio.
Sentía una presión que me exigía que aquella primera toma resultase lograda –
“Dios quiera que tenga fuerzas suficientes para introducir el carrete en la cámara”-. Me encontraba decidido a conseguir que aquella fotografía presentase algo más que una buena realización técnica.
Quería que el tema fuese un delicado momento de expresiva pureza que contrastase con la horrenda barbarie a la que me había enfrentado en mis fotografías de guerra, las últimas que había tomado. (…)”



Paseo por el jardín del paraíso.Autor: William Eugene Smith.
EEUU, 1946.
Y ésta fue la primera foto de la nueva y prolífica etapa de Eugene Smith tras la de corresponsal de guerra.
Una foto especial.

viernes, 9 de abril de 2010

Sweet Friends.


Ayer recibí de parte de Jürgen, propietario del excelente blog *CÁMARA DE MARAVILLAS*, el regalo Sweet Friends.
Desde aquí mostrarle mi agradecimiento por este obsequio que debo asimismo compartir con otros blogs.
Los blogs elegidos son:
Por otra parte, hoy empieza el fin de semana:
¡A jugar! ¡A saltar! ¡A disfrutar!



Niñas saltando.Autor: Clemens Kalischer.
Nueva York, 1949.


miércoles, 7 de abril de 2010

El Bando de la Huerta-II.

[viene de Bando de la Huerta-I]

En la década de los años veinte, fallecido Frutos Baeza en 1918, los bandos panochos salían de la pluma de Paco Frutos, José Zamora y Antonio Zamora, mientras que el pintor murciano Joaquín aportaba el diseño de carrozas.
La organización había pasado a las manos del Círculo de Bellas Artes.

Los años treinta comienzan como una razonable continuación de la década anterior en todos los aspectos del festejo, salvo en su organización, pues entra en escena un personaje que permanecería ligado al Bando hasta 1944: se trata de
José Alegría.

Consagrados panochistas eran en aquel momento Luís Fernández, Paco Frutos y el propio Alegría.

Al parecer, hubo un momento en que el desfile degeneró adquiriendo un cierto cariz que se calificó de 'plebeyo y socarrón', motivo por el que la Comisión se puso manos a la obra para eliminar esos aspectos de fiesta bufa.

Aquel año, Joaquín, Garay, Nicolás Martínez y Moreno diseñaron ocho carrozas y aparece por primera vez el periódico anual titulado ‘El Bando de la Huerta’.
La celebración seguía vinculada al Domingo de Resurrección.



Escena amorosa.
Tarjeta Postal.
Murcia, hacia 1900.



Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: Laorden
1953.


Surge de nuevo el festejo tras el paréntesis de la Guerra Civil, es decir, en 1939, y lo hace en septiembre y por la tarde.

No se celebra en 1940 ni en 1941, reapareciendo en 1942 gracias a los desvelos de José Alegría, quien logró erradicar aquellos aspectos que avergonzaban y molestaban a la huerta. Estuvo constituido por cuatro carrozas cuya temática, el pimiento, la naranja, la seda y el perráneo (alcalde pedáneo), simbolizaba al mundo del que se constituía en representación. Se volvió a celebrar en Domingo de Resurrección, pero pasaría al Lunes de Pascua en 1943 con la participación de nada menos que siete carrozas.

De nuevo comenzaron a sentirse las colaboraciones de pedanías y de poblaciones próximas.




Horno de pan.
Tarjeta Postal. Ediciones Cánovas.
Huerta de Murcia, hacia 1900.




Programa de mano.
Autor: Muñoz Barberán.
1960.

A partir de 1967 el Bando da un giro en positivo, siendo uno de los artífices Francisco Galera del Cerro, creador de las juntas locales de pedanías que darán origen a las Peñas y posteriormente a su Federación entre finales de 1974 e inicios de 1975.

Nace un año después la revista anual 'Bando' y, sucesivamente, se van otorgando Panochas de Oro a los mejores bandos.


Le seguirán, en cuanto a iniciativas, la aparición de publicaciones periódicas en torno al Bando: Aldaba (1986), El Murmullo de la Cieca (1987), El Panocho (1988), o el Primer Certamen de Habla Murciana (1988).

[Información recogida de Región de Murcia digital - www.regmurcia.com ]



Bailando en el monte.
Autor desconocido.
La Alberca (Murcia), hacia 1900.



Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: Laorden
1962.




Platicando en una pesebrera.
Autor: Luis Federico Guirao Girada.
Beniaján (Murcia), hacia 1900.




lunes, 5 de abril de 2010

El Bando de la Huerta.

Mañana se celebra en Murcia el Bando de la Huerta dentro de la Semana de Fiestas de Primavera.

Un poco de historia:
El origen del Bando se remonta a nada menos que 159 años, sin embargo, ha salido a la calle en unas 130 ocasiones, en diversas etapas, con sus correspondientes paréntesis.


Barraca de la huerta murciana.
Autor: Kaulak.
Murcia, hacia 1895.


Fiesta murciana.
Programa de mano.
1923


En 1851, unos churubitos (señoritos) que se reunían en la botica de Rubio que abría sus puertas en la calle Vidrieros en San Antolín, acordaron darle vida al carnaval organizando unos festejos que serían el Entierro de la Sardina y el Bando de la Huerta.

Aquel grupo estaba integrado por el cura
Miguel Ortega, el boticario Miguel Rubio Arróniz, el médico Juan Antonio Serrano Hernández y el estudiante y panochista Joaquín López, que se vería acompañado en futuros bandos por el ingenio de otros como Pedro Aceña, Juan Esbry o Ricardo López.

Así que, en realidad, el Bando nace como un pretexto para la diversión de gente acomodada, diversión en la que se caricaturizaban expresiones y costumbres de las gentes humildes de la huerta y donde no se regateaba en exageraciones e incluso burlas sobre el modo de hablar de aquellos que acudían a la ciudad a vender sus productos y realizar compras.


En la primera etapa, que va de 1851 a 1865, el desfile salía de la plaza de toros de San Agustín, en San Andrés; se celebraba por la mañana y estaba ligado al carnaval. Si bien tuvo un buen comienzo, poco a poco fue perdiendo fuerza y desapareció durante un periodo de diez años.



Retrato de un huertano.
Autor: Cristóbal Belda.
Murcia, hacia 1930.


Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: J. Beltrán.
1935

Entre 1876 y 1879 se vuelve a recuperar, gracias al esfuerzo del periodista Martínez Tornel que criticaba entonces los numerosos bandos panochos que malos aficionados escribían, tildándolos de zafios, groseros y poco adaptados al dialecto murciano.

En esta segunda etapa la burguesía cede algo más de protagonismo a los huertanos que, a su vez, aprovecharon la oportunidad para ironizar sobre las costumbres de la ciudad.


La noche del 14 de octubre de 1879 se produjo la terrible riada de Santa Teresa con pérdidas terribles en vidas humanas (más de 700 muertos), en ganado (22.000 animales) y la destrucción de cientos de casas que dejaron sin hogar a miles de damnificados. Con semejante desastre gravitando sobre los ánimos y las vidas de todos, el Bando desapareció hasta caer prácticamente en el olvido durante veinte años.



Un rincón de la huerta.
Tarjeta Postal.
Murcia, hacia 1890.


Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: C. Gómez.

1948.

En 1899 surgió un conato de resucitar el festejo pensando en incluirlo nada menos que dentro de las celebraciones del Sábado Santo, pero resultó un intento fallido.

Desde 1900 hasta la Guerra Civil el Bando no sólo consigue reaparecer sino que alcanza tal renombre que atraía incluso a gentes de otras localidades considerablemente alejadas como Cieza, Lorca o Cartagena.

Fue entonces cuando se desvincularon Bando y Entierro, de la mano de impulsores diferentes, claro está.
Díaz Cassou o Frutos Baeza son los panochistas preferidos del público con unos bandos ingeniosos y de gran comicidad que hacían las delicias de la gente.

Sobre el habla de la huerta murciana decía
José Frutos (Pepiquio):
'El habla huertana es dulce como el panal de la miel cuando platica de amores a la moza con su querer... No es lenguaje de burdel, sino mezcla del sencillo romance de pura ley y del habla vigorosa de aquel del pueblo aragonés...matizado con mil nombres que dejó el árabe con él...'



(continuará en Bando de la Huerta-II)

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